Incidencia y alianzas
Talleres con hombres
Grupos en Mérida (Badajoz) y en Navalmoral de la Mata (Cáceres)
Duración: entre 6 y 10 sesiones por grupo (2 horas cada una)
Red de Hombres Proigualitarios
- Género no es sinónimo de mujer. Los hombres también tienen género.
- Los hombres pueden cambiar tanto en sus prácticas como en sus discursos. Los hombres pueden ser feministas.
- El feminismo no es solo un movimiento social que ha surgido en occidente. Si bien hay cuestiones culturales que interseccionan con el género, los valores y las prácticas que promueve el feminismo pueden ser aplicados al trabajo con hombres y mujeres de diferentes orígenes y contextos culturales.
- La clave de los cambios radica en la tensión entre lo estructural y lo individual, entre lo que viene marcado por el sistema y lo que de libertad tenemos los seres humanos.
- El sexismo, además de en las mujeres y niñas, tiene un impacto negativo en hombres y niños.
- Las siguientes cifras requieren de intervenciones y políticas específicas: el 90% de la población reclusa es masculina y también el 90% de los accidentes laborales está protagonizados por hombres; 8 de cada 10 personas sin hogar son hombres; la muerte por cáncer de próstata entre hombres está relacionada con el poco hábito en la prevención y diagnóstico de esta enfermedad en los hombres; existe mayor fracaso escolar entre los niños que entre las niñas; un alto porcentaje de hombres dicen inspirarse en el porno para sus prácticas sexuales y preocupa sobre manera el acceso al porno de niños menores de 12 años; los accidentes de tráfico tienen mayor prevalencia entre los hombres y una precaria salud mental tiene rostro, sobre todo, masculino.
- Tal y como muestran algunos estudios (FAD, CIS) se está cristalizando un discurso antifeminista entre algunos sectores de varones jóvenes que requiere ser entendido y contrarrestado.
- Entendemos el trabajo en torno a la promoción de la implicación de los hombres en los cuidados como una vía para la prevención de las violencias. La violencia contra las mujeres no tiene que ver con la lucha de las mujeres ni con el ascenso de las mujeres a una vida más autónoma, más independiente, sino que tiene que ver con un problema de los hombres entre los hombres; es un problema de la masculinidad por la precarización de la vida y por la imposibilidad de ese sujeto masculino de estar a la altura, tal y como señalara la antropóloga Rita Segato.